El costo de la Canasta Básica Total (CBT) avanzó un 2,2%, mientras que la alimentaria (CBA) registró una aceleración del 2,6%. Un adulto necesitó $506.381 para cubrir sus necesidades básicas.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer las valorizaciones de las canastas básicas de julio de 2026, dejando en evidencia un encarecimiento de la vida que supera los índices generales de precios. Según el informe técnico de “Condiciones de Vida”, un hogar de cuatro integrantes, conformado por dos adultos y dos menores, requirió un ingreso mínimo de $1.564.716 para evitar caer bajo la línea de pobreza.
Por otra parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que delimita de forma estricta la línea de la indigencia al medir exclusivamente los requerimientos nutricionales mínimos, se fijó en $708.016 para el mismo grupo familiar.
Alimentos más rápidos que la inflación
El dato que encendió las alertas en el análisis sectorial es la velocidad de los aumentos. Mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del mismo período arrojó un 2,1%, la canasta total subió un 2,2% y la alimentaria escaló hasta el 2,6% mensual. Esto demuestra que los artículos de primera necesidad se movieron con mayor fuerza que el promedio general de la economía.
En lo que va del año, la CBT acumula un alza del 19,6%, en tanto que la CBA trepó un 20,1% entre enero y julio de 2026. En la comparación interanual frente al mismo mes de 2025, el salto es del 36,1% para la pobreza y del 37,4% para la indigencia.
El impacto por escala de hogar
De acuerdo con las escalas informadas por el organismo, las necesidades presupuestarias cambian marcadamente según el tamaño de la vivienda:
- Hogar de 3 integrantes: Requirió $1.245.696 para superar la pobreza y $563.663 para la indigencia.
- Hogar de 4 integrantes (Familia tipo): Precisó $1.564.716 (CBT) y $708.016 (CBA).
- Hogar de 5 integrantes: Necesitó alcanzar los $1.645.737 para no ser pobre y $744.677 para cubrir la comida.
De manera individual, el valor del “adulto equivalente” se ubicó en $506.381 para la línea de pobreza, mientras que el piso para no ser indigente quedó fijado en $229.131 por persona. El desfasaje de estos pisos mínimos frente a la media de ingresos paritarios e informales continúa presionando los indicadores sociales del país.







